Los test de estaciones tienen su gracia, pero hay una forma más directa de saber qué colores te sientan bien: mirarte.
El método del espejo#
Ponte delante de una ventana, con la cara lavada, y acerca a la barbilla prendas de distintos colores. Fíjate en tres cosas:
- ¿Las sombras bajo los ojos se suavizan o se marcan?
- ¿La piel se ve más luminosa o más apagada?
- ¿Miras antes la ropa o tu cara?
Si miras antes tu cara, ese color es tuyo.
Cálidos o fríos#
Si el dorado te favorece más que el plateado, probablemente te sientan mejor los tonos cálidos: camel, oliva, terracota. Si es al revés, los fríos: gris, azul, burdeos.
Y recuerda: el color que más te favorece suele ser el que ya tienes repetido en el armario sin darte cuenta.